Fantasmagoria -

CD formato digipack triptico con libro de 8 páginas. Editado por Scatter Records en 2015.

Cuando lo complejo se vuelve simple. Cuando todo se aclara, como por arte de magia. Cuando no hace falta creer ni reventar: sólo dejarse atrapar por el encantamiento. Cuando el hecho se hace hechizo. Cuando lo real colisiona con la fantasía. A eso juega Fantasmagoria, el proyecto que Gori inició 15 años atrás. La banda que lo desbandó un poco de la electricidad. La banda que lo zambulló en sus canciones. La banda que nunca se abandona. La banda que ahora resurge, tras algunos años de silencio, con uno de sus discos más logrados: El Mago Mandrax. 

Fantasmagoria también estrena formación. Y ese recambio es parte del álbum. Al principio, fue como los discos anteriores. Gori: “Hago los demos en casa y se los paso. Luego, en la sala, le damos con todo: pulimos, ajustamos. Pero esta vez, como era la primera vez que grabábamos, hubo una frescura contagiosa”. Así, como sensación perdida y reencontrada, el grupo rebrotó. “Había una energía especial, un entusiasmo distinto, como si fuera el primer disco. Me hizo acordar a los primeros discos que grabé con otras bandas.”

SONIDO MÁGICO

Fantasmagoria sigue fiel a su esencia –intuitiva y nada forzada–, a su pócima secreta de sonoridad folk y actitud rock. Y ahí, entre el desparpajo y el preciosismo, nada está de más. Todo tiene sus dosis justas: la puntería pop, el vuelo psicodélico, el peso del blues. Gori: “Trato de lograr climas y sonidos exprimiendo el instrumento tal cual es; exploro y exploto su sonido natural, no tanto desde la tecnología, si no desde el toque. Busco que suene como si fuera en vivo. Por eso tratamos de ir al estudio ensayados y ensamblados, para no perder tiempo y grabar como realmente sonamos”.

Hacer rock sin guitarra eléctrica: no es sólo un rasgo de la banda, sino también un desafío. Investigar el camino menos fácil. Y apostar siempre por las canciones. Por eso hay una búsqueda para sumar. Y otra para restar. Gori: “Lo más difícil, para los músicos, son los silencios. Claro, ¿quién se va a comprar un instrumento para tocar silencios? Pero con el tiempo uno se da cuenta de la importancia de la canción. Sacar y ahorrar, para que se note la diferencia en otros momentos. Se puede sonar más fuerte sin necesidad de pisar pedales o grabar muchas capas”.

LA HISTORIA DE MANDRAX

El nombre del disco es también el de la última canción, un homenaje que Gori le hizo a Syd Barrett, el líder estrellado de Pink Floyd (“Su primer disco me parece una genialidad, tiene mucha magia”, dice). El título responde a una anécdota divertida, de cuando Syd estaba perdiendo la cordura: “Cuentan que una vez, antes de salir al escenario, él no estaba conforme con su peinado. Entonces picó unas pastillas de mandrax, un sedante hipnótico, y las mezcló con una jalea. Se puso todo eso en el pelo y salió a tocar. El menjunje se le empezó a caer, mientras tocaba, y la gente  terminó creyendo que su cara se estaba derritiendo”.

Entre esos guiños a Barrett, a su música y a sus experiencias, Gori entona: “Sus ojos están encendidos como asteroides incandescentes”. Esa frase es el disparador de la foto de la tapa. No en vano, además, el disco comienza y termina con un mismo concepto. “En principio, no lo busqué. Pero luego, cuando teníamos todo grabado, me di cuenta de eso: las dos canciones con climas más psicodélicos hablaban de magia, así que decidí poner una para abrir y otra para cerrar. El orden de los temas es como si fuera la lista de un show… Algunos incluso terminan en la misma nota con la que empieza el que sigue, como si se pudieran enganchar.”

TRUCOS DE MAGIA:

  1. LA ARAUCARIA (4:16)

La psicodelia no necesita ponerse de moda. La psicodelia se peregrina, a través del tiempo y el espacio. Así fue siempre para Fantasmagoria, que esta vez inaugura su viaje a través de “bosques espumantes”, hacia una verdadera revelación. Gori cuenta que la canción es una ofrenda, escrita por su hermano, Gustavo, ex bajista del grupo. “Surgió después de un Año Nuevo que pasamos junto a un grupo de amigos, en un lugar alejado de la ciudad. A la semana, Gustavo vino con esta canción, que nos dedicó a los que estuvimos en esa celebración. Y a todos nos voló la cabeza. A mí me pareció tan genial que le pedí permiso para incluirla en el disco.”

  1. LAS COSAS DE VERDAD (2:12)

Descubrir que lo más valioso no se ve: así de simple, así de cierto, aunque tan difícil de asimilar en la vida actual y en la carrera de todos los días. Pero basta esta canción para recordarlo. Casi una balada, con clima folk y arpegio de guitarra, hasta que un estribillo decididamente pegadizo  acelera el pulso. Una melodía que confiesa verdades y se extiende con elasticidad pop. Gori: “El dinero no puede comprar ciertas cosas maravillosas, como el amor, la salud o la juventud”.

  1. NI HABLAR (3:16)

¿Cómo pasar el duelo? ¿Cómo hablar del corazón roto sin sonar cursi? Y sobre todo: cuánto valen esos amigos que llegan para levantar el ánimo. A todo eso se refiere esta canción. Un hit redondo, tan alentador como para poner de pie a un hipopótamo. Cada cosa que suena, reaviva: los coros soleados, las palmas, el piano y la guitarra en clave country. Gori tira una pista: “Algunas letras hablan de relaciones de pareja, algo que en otros disco había poco y nada”.

  1. EL RELOJ DE ARENA (2:40)

El paso del tiempo. Lo perdido y lo ganado. Lo que se recuerda y lo que se olvida. Lo que cambia para no volver a ser igual. Y lo que aún está por venir. Pero sobre todo: la satisfacción de saber que el viaje, hasta acá, valió la pena. “Arrugas de no dormir, pero más de sonreír”: frases así mueven a esta canción. Un himno empinado y resplandeciente, donde todo es uno: estrofa y  estribillo. Gori: “Esta canción, en realidad, es muy vieja… ¡De antes del 2000, incluso! Pero le cambié la letra”.

  1. LAS 7 VIDAS (2:10)

No hay mucho que entender: Gori es un gato. O en eso solía transformarse. Porque todos se transforman por las noches. Lo vieron caminando por los techos. Lo atacaron los perros. Y escuchó a los otros decirle que malgastaba su vida. Pero no importa: acá está, vivito y coleando, con mucho boogie-woogie. El espíritu felino se apodera del blues.

  1. LA BOLSA AGUJEREADA (2:55)

Otra canción de amor: una relación de pareja desgastada, a punto de detonar. El rock’n’roll como vehículo para contar esa “novela” con final anunciado. Descaro stone para decir las cosas de frente. Ritmo marcial para no pincharse. Y mucha actitud para inyectarle entusiasmo al drama. El título es un acierto: así se siente cuando no se siente más nada.

  1. MIRÁ BIEN (2:11)

Las encrucijadas del rock se leen cual libro de autoayuda, y se cuestionan en clave folk pop. Como un Gram Parsons criollo, como un “Wild Horse” que volvió a casa para sanar, Gori se pregunta qué camino seguir. Los golpes del pasado, las luces que encandilas, las puertas sin abrir. Una canción que invita a pensar en las influencias: “Me gustan las bandas nuevas; sin embargo, cuando busco música que nunca escuché, encuentro cosas más interesantes en el pasado, en los orígenes”.

  1. MISERERE PARK (3:47)

Pocas canciones golpean tan bien de entrada. Repentina como un saludo, aunque también cotidiana y descriptiva como una película. Así, como un Ziggy Stardust sin plata, arranca: “Hola, buen día, me dicen las arañas/ Y me tratan como un rey/ Pero no se molesten y almuercen en la cama/ Hoy hay cuentas vencidas”. Y así avanza, del arrebato punk al folk progresivo, hasta alcanzar un pico magistral. Gori: “Esta canción cuenta con un poco de humor una época en que me mudé al barrio de Once y mi economía no estaba en su mejor momento”.

  1. EL IMPERIO SE DERRUMBA (2:19)

Un tema instrumental. Y un gesto que revalida: prescindir de la guitarra eléctrica no significa una merma de rock. Ni mucho menos. Porque este rock es biológico, de sangre. Gori: “A veces noto que me quedan cosas de cuando tocaba música más podrida… Acá hay unos cortes que están más cerca del heavy metal que del fogón. Me acuerdo que, en un ensayo, le pedí al batero que abra todo el hit-hat y le pegue duro la chancha. Y al bajista le pedí que toque con dos cuerdas a la vez. ‘¡Pero va a sonar re-cabeza!’, me advirtieron. A lo que respondí: ‘¡Sí, eso es! No lo podían explicar mejor’. Lo probamos y funcionó”. El detalle: la campana de “Hells Bells” se filtra en el golpe final.

  1. EL TALLER (3:06)

Una balada country, aclimatada con las tersuras del rock sureño, pero distanciada de los lugares comunes. Y es que acá no se habla de amores perdidos, sino de un automóvil que terminó en el taller. Porque toda embestida merece una revisión. Y deja, también, una enseñanza para llegar a viejo, como Neil Young. Rehacerse, mecánica y psicológicamente, antes de volver a la ruta. Recia por fuera, sensible por dentro: una metáfora casi barrial acerca de la sanación.

  1. AHÍ VIENE JOHN (3:12)

John es un forajido. Un jinete incansable, de esos que cruzan desiertos. Busca, duda, persiste. Su voluntad está más allá del bien y del mal. John es una leyenda. Y es también una nueva excusa para que Gori y los suyos se vistan de vaqueros, sacudan el polvo de sus botas y saquen a relucir su mejor versión de música western.

  1. EL MAGO MANDRAX (15:46)

Un viaje al cosmos, dedicado a Syd Barrett. Una odisea completa, con rescate incluido. Gori: “Esta canción tiene varios años. La grabé yo solo, en un multipistas. Tardé bastante en terminarla, por su duración. Después cambié de computadora y, en ese traspaso, perdí las pistas por separado. Sólo me quedó una mezcla estéreo. Hice un mínimo intentó de volver a grabarla para este disco, pero me di cuenta al toque de que no iba a funcionar. Así que decidí usar esta vieja grabación, que tiene errores de mezcla, desafinaciones, soplidos y otras imperfecciones, pero que también tiene espontaneidad, tiene eso que sólo tienen las grabaciones caseras”.

FANTASMAGORIA (FORMACIÓN ACTUAL):

  • Gori: guitarra acústica y voz
  • Mariano Acosta: teclados
  • Dani Rollano: Bajo
  • Augusto Giannoni: batería y percusión
  • Nacho Piedrabuena: guitarra acústica (12 cuerdas)

INVITADOS ESPECIALES:

  • Gustavo Buchiniz: bajo y saxo en “Ahí viene John”
  • Iván Lowce: bajo en “Las 7 vidas”
  • Ignacio Brizuela: violonchelo en “La araucaria”
  • Fernando Estrup: viola en “La araucaria”
  • Andrés Ravioli: trompeta y corneta en “La araucaria”
  • David Fernandez: trombón) en “La araucaria”
  • Ale Malenky: pedal Steel en “El taller”

GRABACIÓN + MEZCLA:

  • Electric Chesterland: Nacho “Chester” Rezzano
  • Spector Studios: Chester Rezzano
  • Del Torito (ex Del Cielito): Chester Rezzano (asistente: Leo Ghernetti)
  • Estudio Acapulco: Iván Lowce y Francisco Márquez

DISCOGRAFÍA

  • Fantasmagoria (EP, 2001)
  • Atravesando el camino (que nos lleva a los otros caminos) (2003)
  • Clearence (EP, 2004)
  • Abracadabra (EP, 2007)
  • El río (2010)
  • El mago Mandrax (2015)
Fantasmagoria - "El Mago Mandrax" (CD)
$150,00
Fantasmagoria - "El Mago Mandrax" (CD) $150,00

CD formato digipack triptico con libro de 8 páginas. Editado por Scatter Records en 2015.

Cuando lo complejo se vuelve simple. Cuando todo se aclara, como por arte de magia. Cuando no hace falta creer ni reventar: sólo dejarse atrapar por el encantamiento. Cuando el hecho se hace hechizo. Cuando lo real colisiona con la fantasía. A eso juega Fantasmagoria, el proyecto que Gori inició 15 años atrás. La banda que lo desbandó un poco de la electricidad. La banda que lo zambulló en sus canciones. La banda que nunca se abandona. La banda que ahora resurge, tras algunos años de silencio, con uno de sus discos más logrados: El Mago Mandrax. 

Fantasmagoria también estrena formación. Y ese recambio es parte del álbum. Al principio, fue como los discos anteriores. Gori: “Hago los demos en casa y se los paso. Luego, en la sala, le damos con todo: pulimos, ajustamos. Pero esta vez, como era la primera vez que grabábamos, hubo una frescura contagiosa”. Así, como sensación perdida y reencontrada, el grupo rebrotó. “Había una energía especial, un entusiasmo distinto, como si fuera el primer disco. Me hizo acordar a los primeros discos que grabé con otras bandas.”

SONIDO MÁGICO

Fantasmagoria sigue fiel a su esencia –intuitiva y nada forzada–, a su pócima secreta de sonoridad folk y actitud rock. Y ahí, entre el desparpajo y el preciosismo, nada está de más. Todo tiene sus dosis justas: la puntería pop, el vuelo psicodélico, el peso del blues. Gori: “Trato de lograr climas y sonidos exprimiendo el instrumento tal cual es; exploro y exploto su sonido natural, no tanto desde la tecnología, si no desde el toque. Busco que suene como si fuera en vivo. Por eso tratamos de ir al estudio ensayados y ensamblados, para no perder tiempo y grabar como realmente sonamos”.

Hacer rock sin guitarra eléctrica: no es sólo un rasgo de la banda, sino también un desafío. Investigar el camino menos fácil. Y apostar siempre por las canciones. Por eso hay una búsqueda para sumar. Y otra para restar. Gori: “Lo más difícil, para los músicos, son los silencios. Claro, ¿quién se va a comprar un instrumento para tocar silencios? Pero con el tiempo uno se da cuenta de la importancia de la canción. Sacar y ahorrar, para que se note la diferencia en otros momentos. Se puede sonar más fuerte sin necesidad de pisar pedales o grabar muchas capas”.

LA HISTORIA DE MANDRAX

El nombre del disco es también el de la última canción, un homenaje que Gori le hizo a Syd Barrett, el líder estrellado de Pink Floyd (“Su primer disco me parece una genialidad, tiene mucha magia”, dice). El título responde a una anécdota divertida, de cuando Syd estaba perdiendo la cordura: “Cuentan que una vez, antes de salir al escenario, él no estaba conforme con su peinado. Entonces picó unas pastillas de mandrax, un sedante hipnótico, y las mezcló con una jalea. Se puso todo eso en el pelo y salió a tocar. El menjunje se le empezó a caer, mientras tocaba, y la gente  terminó creyendo que su cara se estaba derritiendo”.

Entre esos guiños a Barrett, a su música y a sus experiencias, Gori entona: “Sus ojos están encendidos como asteroides incandescentes”. Esa frase es el disparador de la foto de la tapa. No en vano, además, el disco comienza y termina con un mismo concepto. “En principio, no lo busqué. Pero luego, cuando teníamos todo grabado, me di cuenta de eso: las dos canciones con climas más psicodélicos hablaban de magia, así que decidí poner una para abrir y otra para cerrar. El orden de los temas es como si fuera la lista de un show… Algunos incluso terminan en la misma nota con la que empieza el que sigue, como si se pudieran enganchar.”

TRUCOS DE MAGIA:

  1. LA ARAUCARIA (4:16)

La psicodelia no necesita ponerse de moda. La psicodelia se peregrina, a través del tiempo y el espacio. Así fue siempre para Fantasmagoria, que esta vez inaugura su viaje a través de “bosques espumantes”, hacia una verdadera revelación. Gori cuenta que la canción es una ofrenda, escrita por su hermano, Gustavo, ex bajista del grupo. “Surgió después de un Año Nuevo que pasamos junto a un grupo de amigos, en un lugar alejado de la ciudad. A la semana, Gustavo vino con esta canción, que nos dedicó a los que estuvimos en esa celebración. Y a todos nos voló la cabeza. A mí me pareció tan genial que le pedí permiso para incluirla en el disco.”

  1. LAS COSAS DE VERDAD (2:12)

Descubrir que lo más valioso no se ve: así de simple, así de cierto, aunque tan difícil de asimilar en la vida actual y en la carrera de todos los días. Pero basta esta canción para recordarlo. Casi una balada, con clima folk y arpegio de guitarra, hasta que un estribillo decididamente pegadizo  acelera el pulso. Una melodía que confiesa verdades y se extiende con elasticidad pop. Gori: “El dinero no puede comprar ciertas cosas maravillosas, como el amor, la salud o la juventud”.

  1. NI HABLAR (3:16)

¿Cómo pasar el duelo? ¿Cómo hablar del corazón roto sin sonar cursi? Y sobre todo: cuánto valen esos amigos que llegan para levantar el ánimo. A todo eso se refiere esta canción. Un hit redondo, tan alentador como para poner de pie a un hipopótamo. Cada cosa que suena, reaviva: los coros soleados, las palmas, el piano y la guitarra en clave country. Gori tira una pista: “Algunas letras hablan de relaciones de pareja, algo que en otros disco había poco y nada”.

  1. EL RELOJ DE ARENA (2:40)

El paso del tiempo. Lo perdido y lo ganado. Lo que se recuerda y lo que se olvida. Lo que cambia para no volver a ser igual. Y lo que aún está por venir. Pero sobre todo: la satisfacción de saber que el viaje, hasta acá, valió la pena. “Arrugas de no dormir, pero más de sonreír”: frases así mueven a esta canción. Un himno empinado y resplandeciente, donde todo es uno: estrofa y  estribillo. Gori: “Esta canción, en realidad, es muy vieja… ¡De antes del 2000, incluso! Pero le cambié la letra”.

  1. LAS 7 VIDAS (2:10)

No hay mucho que entender: Gori es un gato. O en eso solía transformarse. Porque todos se transforman por las noches. Lo vieron caminando por los techos. Lo atacaron los perros. Y escuchó a los otros decirle que malgastaba su vida. Pero no importa: acá está, vivito y coleando, con mucho boogie-woogie. El espíritu felino se apodera del blues.

  1. LA BOLSA AGUJEREADA (2:55)

Otra canción de amor: una relación de pareja desgastada, a punto de detonar. El rock’n’roll como vehículo para contar esa “novela” con final anunciado. Descaro stone para decir las cosas de frente. Ritmo marcial para no pincharse. Y mucha actitud para inyectarle entusiasmo al drama. El título es un acierto: así se siente cuando no se siente más nada.

  1. MIRÁ BIEN (2:11)

Las encrucijadas del rock se leen cual libro de autoayuda, y se cuestionan en clave folk pop. Como un Gram Parsons criollo, como un “Wild Horse” que volvió a casa para sanar, Gori se pregunta qué camino seguir. Los golpes del pasado, las luces que encandilas, las puertas sin abrir. Una canción que invita a pensar en las influencias: “Me gustan las bandas nuevas; sin embargo, cuando busco música que nunca escuché, encuentro cosas más interesantes en el pasado, en los orígenes”.

  1. MISERERE PARK (3:47)

Pocas canciones golpean tan bien de entrada. Repentina como un saludo, aunque también cotidiana y descriptiva como una película. Así, como un Ziggy Stardust sin plata, arranca: “Hola, buen día, me dicen las arañas/ Y me tratan como un rey/ Pero no se molesten y almuercen en la cama/ Hoy hay cuentas vencidas”. Y así avanza, del arrebato punk al folk progresivo, hasta alcanzar un pico magistral. Gori: “Esta canción cuenta con un poco de humor una época en que me mudé al barrio de Once y mi economía no estaba en su mejor momento”.

  1. EL IMPERIO SE DERRUMBA (2:19)

Un tema instrumental. Y un gesto que revalida: prescindir de la guitarra eléctrica no significa una merma de rock. Ni mucho menos. Porque este rock es biológico, de sangre. Gori: “A veces noto que me quedan cosas de cuando tocaba música más podrida… Acá hay unos cortes que están más cerca del heavy metal que del fogón. Me acuerdo que, en un ensayo, le pedí al batero que abra todo el hit-hat y le pegue duro la chancha. Y al bajista le pedí que toque con dos cuerdas a la vez. ‘¡Pero va a sonar re-cabeza!’, me advirtieron. A lo que respondí: ‘¡Sí, eso es! No lo podían explicar mejor’. Lo probamos y funcionó”. El detalle: la campana de “Hells Bells” se filtra en el golpe final.

  1. EL TALLER (3:06)

Una balada country, aclimatada con las tersuras del rock sureño, pero distanciada de los lugares comunes. Y es que acá no se habla de amores perdidos, sino de un automóvil que terminó en el taller. Porque toda embestida merece una revisión. Y deja, también, una enseñanza para llegar a viejo, como Neil Young. Rehacerse, mecánica y psicológicamente, antes de volver a la ruta. Recia por fuera, sensible por dentro: una metáfora casi barrial acerca de la sanación.

  1. AHÍ VIENE JOHN (3:12)

John es un forajido. Un jinete incansable, de esos que cruzan desiertos. Busca, duda, persiste. Su voluntad está más allá del bien y del mal. John es una leyenda. Y es también una nueva excusa para que Gori y los suyos se vistan de vaqueros, sacudan el polvo de sus botas y saquen a relucir su mejor versión de música western.

  1. EL MAGO MANDRAX (15:46)

Un viaje al cosmos, dedicado a Syd Barrett. Una odisea completa, con rescate incluido. Gori: “Esta canción tiene varios años. La grabé yo solo, en un multipistas. Tardé bastante en terminarla, por su duración. Después cambié de computadora y, en ese traspaso, perdí las pistas por separado. Sólo me quedó una mezcla estéreo. Hice un mínimo intentó de volver a grabarla para este disco, pero me di cuenta al toque de que no iba a funcionar. Así que decidí usar esta vieja grabación, que tiene errores de mezcla, desafinaciones, soplidos y otras imperfecciones, pero que también tiene espontaneidad, tiene eso que sólo tienen las grabaciones caseras”.

FANTASMAGORIA (FORMACIÓN ACTUAL):

  • Gori: guitarra acústica y voz
  • Mariano Acosta: teclados
  • Dani Rollano: Bajo
  • Augusto Giannoni: batería y percusión
  • Nacho Piedrabuena: guitarra acústica (12 cuerdas)

INVITADOS ESPECIALES:

  • Gustavo Buchiniz: bajo y saxo en “Ahí viene John”
  • Iván Lowce: bajo en “Las 7 vidas”
  • Ignacio Brizuela: violonchelo en “La araucaria”
  • Fernando Estrup: viola en “La araucaria”
  • Andrés Ravioli: trompeta y corneta en “La araucaria”
  • David Fernandez: trombón) en “La araucaria”
  • Ale Malenky: pedal Steel en “El taller”

GRABACIÓN + MEZCLA:

  • Electric Chesterland: Nacho “Chester” Rezzano
  • Spector Studios: Chester Rezzano
  • Del Torito (ex Del Cielito): Chester Rezzano (asistente: Leo Ghernetti)
  • Estudio Acapulco: Iván Lowce y Francisco Márquez

DISCOGRAFÍA

  • Fantasmagoria (EP, 2001)
  • Atravesando el camino (que nos lleva a los otros caminos) (2003)
  • Clearence (EP, 2004)
  • Abracadabra (EP, 2007)
  • El río (2010)
  • El mago Mandrax (2015)